jueves, 19 de junio de 2014

Siempre, a veces, soy.

Cielos
no sabían nada.

Llegó tarde,
la habitación ya vacía
y sólo recuerdos
y vagos olores 
volando.

Hubo sueños un día,
pero nadie los soñó,
quizá fue la vida;
una cáscara 
sin nada que proteger.

Y se fue pronto.
Lloraba o reía,
no lo sé.
Ni quiero saberlo.

Buscaba en su sexo 
lo que era.
El sexo sólo lloraba.

Creí conocer 
todo lo que era.
Ella creía conocerme,
y soy
- no se si-
el águila o el ciervo.
Pero yo mismo me persigo.

Y siempre llego tarde,
y siempre me voy pronto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario