martes, 10 de junio de 2014

Tus ojos.

Observando el oscuro cielo, cómo las estrellas bailaban un vals mientras entre ellas, parpadeando, se sonríen, sus brillantes figuras me recordaron tus ojos.
Tus ojos. Tus ojos oscuros. Tu ojos brillantes. A ti. A tu sonrisa, a tu risa.
Deseo tener tu brazo sobre mis hombros y la marca de tus labios sobre mi frente, mi mejilla y mis labios.
Todo cambia cuando me agarras la mano, y el mundo del que me quejo habitualmente se convierte en el mismo paraíso.

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