jueves, 1 de mayo de 2014

Ella está.

Era un cadáver con alas,
besando a lo lejos
a un vivo muriéndose 
por ella.

Falanges sosteniendo
sus brazos, 
los brazos hundiéndose
al vacío y a la tierra.

Piernas que sostenían
dos muertes.
Muertes que sostenían 
dos vidas.

Lágrimas cayendo
por sombras de luces...

Decayó al barro
y el marfil lo arropaba.


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He erradicado el
tiempo,
yo ya estaba muerto
antes de ella.
Ahora le dedico
poemas a la muerte.

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