lunes, 5 de mayo de 2014

Llámalo como te parezca, que será menos violento.

El plan era despriorizar los planes e improvisar un nuevo latido. Esta vez trataba de algo más oscuro, vil, enfermizo. Algo entre odio, y quizá ira. Miedo.
Las persianas estaban subidas y la ventana entreabierta. Las cortinas estaban lavándose y un enano fingía dormir. Uno, dos y tres golpecitos al vidrio con las ramas secas del maldito árbol rebelde. El frío se instaló en la habitación entonces y, envalentonado, el niño desenfundó los pies chicos del que era dueño de la cama y los posó en el parqué del dormitorio. Un pájaro nuevo lo imitó y se situó en el minúsculo balcón. No huyó. El joven castaño y de ojos tristes le echó la mano. Miles de recuerdos extravagantes, dolorosos, felices, muertes, abandonos, comidas, amigos, sangre, soledad, mentiras...
Se quedó con lo siniestro de la visión y desechó los claros. Sus pupilas seguían en zig zag por el alfeizar y se incrustaron en en reflejo de la luna, justo en el lago. Levantó la mano del ave. Cayó hacia el lado opuesto al cuarto. Ya solo había sangre cuando en una de las ramas del árbol anciano su cuerpo se clavó.

Twitter y blog personal: @Charizarddazul http://lavidaesbellaperonoaquidentro.blogspot.com

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