miércoles, 7 de mayo de 2014
Arcoiris de sentimientos.
Y caigo de nuevo, me cuesta levantarme, me cuesta creer que todo esto esté pasándome a mí, yo, que nunca hago nada, ¿por qué la vida se ceba con los que menos pedimos? Mientras camino por el paseo marítimo de mi ciudad, Málaga, veo muchas personas, cada una de ellas siente algo que no refleja su rostro, sus sentimientos me invaden en forma de color, el chico que está sentado con los cascos lo veo de color azul, está triste, no sé el por qué, pero lo está, hay una pareja peleándose, son de color rojo, rojo intenso, porque en realidad, se aman con locura, los niños pequeños del parque.. ¡ay! esos son los mejores, todos ellos son del color más importante, el amarillo, que refleja la alegría que tienen por poder jugar los unos con los otros, y de repente, veo a un señor mayor, el cual lo noto de un tono marrón, está sentado en un banco, se le ve cansado, los años no perdonan, ¿eh? me digo a mi mismo mientras sigo cavilando y dándole vueltas a mundo que me rodea, y llego a casa, y me freno frente al espejo, y veo mi color, mi color es el negro, ¿por qué? Es muy sencillo, mi color es el negro porque siento las cosas con mucha rapidez, pero como mi color es el negro, absorbo los demás colores y no dejo que nada me haga mostrar el resto de sentimientos, así soy yo, inexpresivo..
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Es simplemente genial.
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